Por qué el pájaro enjaulado canta*

Muy cerca de mi casa, hay unos vecinos que tienen unos pájaros enjaulados en la terraza. Estos se pasan buena parte del día cantando (los pájaros, no los vecinos). Los puedo escuchar mientras escribo estas líneas. Y cada vez que los oigo, aparte de deleitarme (aunque yo no los tendría), siempre pienso en nuestra naturaleza como seres vivos.

Nuestra esencia como seres vivientes es sorprendente y, cuando permitimos que aflore con naturalidad, como hacen los niños y niñas antes de que se les empiecen a imponer limitaciones, aparecen la sabiduría, la belleza y los talentos personales de cada cual.

Todo cuanto existe, y que fue creado para nuestro deleite y beneficio con el bien en mente, nace de esa esencia, que está en ti y en mí.

Esos pájaros enjaulados no permiten que los barrotes de la jaula en la que viven, se conviertan en una limitación para expresar quienes son a través de la belleza de su canto. A veces me sonrío al imaginar que si fuera un ser humano, si fuera yo la que estuviese enjaulada, pasaría buena parte del tiempo pensando «Pues ahora verás, no pienso cantar ni una sola nota».  Pero eso llevaría tanta energía, tanto esfuerzo, tanto desgaste, que llegaría un momento en el que, o emana mi esencia, o me deprimo y enfermo.

Muchas veces, inocentemente, malgastamos energía haciendo eso mismo ¿verdad?

Vamos en contra de nuestra sabiduría, de la expresión más profunda de quienes somos.

Cuando me encuentro en uno de esos momentos, y lo sé porque estoy sufriendo o haciendo sufrir a alguien cercano con mi irritabilidad, mi impaciencia o mi intransigencia, por ejemplo, me ayuda preguntarme: ¿Dónde estoy poniendo la mirada?

Y de pronto soy consciente de que me he enredado en el mundo del pensamiento, dándole vueltas a lo mismo. Me he salido del ahora, del mundo real del momento presente.

Al tomar conciencia de lo que estoy haciendo, mi percepción se transforma, aunque sea mínimamente. Y entonces me puedo preguntar: ¿Dónde más puedo poner la mirada, que me conecte con mi ser más expansivo e inclusivo?

Y a veces no sé siquiera dónde poner la mirada, y la dejo reposar en lo invisible, en el mundo de las posibilidades, a sabiendas de que siempre llegará un pensamiento nuevo que me inspire y transforme mi experiencia del momento.

Sólo tengo que dejarme en paz y confiar. Y desde ese estado emerge mi propia naturaleza, a pesar de cualquier circunstancia externa.

Gracias por tu Compañía.

Y mucha Luz en tu Camino.

* El título de esta entrada es una adaptación del título de un relato autobiográfico de Maya Angelou, I Know Why The Caged Bird Sings y que he tomado prestado para ilustrar el fondo de esta reflexión.

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