¡Libérate! Cómo crear una vida libre de drama en 7 sencillos pasos.

Uno de mis mentores me dijo un día que «la madurez comienza donde el drama termina».

Y voy comprobando que es cierto.

Los seres humanos estamos rodeados de oportunidades para incrementar o reducir el drama en nuestras vidas.

Siempre habrá momentos dramáticos – temas familiares, de pareja, intrigas de palacio o de empresa, temas de dinero. Pero también habrá oportunidades para su resolución. El drama añadido sólo aporta dificultad al camino.

Recientemente en un curso, comentaba uno de los participantes que estaba cansado del drama que traía diariamente un compañero de trabajo, quien no sólo vivía una situación de tensión diaria con un familiar sino que la aireaba reiteradamente en la oficina con saña y deleite, dando así lugar a que el resto de colegas airearan sus propios dramas hasta que se generaba un ambiente de malestar insoportable.

Finalmente había optado por llegar un cuarto de hora antes de modo que cuando llegaran sus colegas, ya él estaba instalado en su oficina y enfocado en lo importante: su paz mental.

A los seres humanos nos gusta el drama.

De no ser así, ¿de dónde entonces surgieron los poemas épicos, la mitología, las novelas, el teatro? ¿A qué responde el contenido mayoritariamente dramático de un telediario? Y el cotilleo, ¿de dónde nace?

Pero el problema con el drama surge cuando se convierte en forma de vida, en foco de las relaciones, en motor del pensamiento, la palabra y la conducta como en el caso mencionado.

Desgasta.

Y no me refiero a los acontecimientos de nuestras vidas, sino al drama innecesario.

Al drama creado. Mantenido. Y alimentado.

¿Recuerdas el chiste del vecino y la escalera? Eso es drama.

Y este tipo de drama se convierte en problema. ¿Por qué?

Primero que nada, el drama engancha. Es adictivo.

Pero no te engañes. Lo adictivo no es el contenido de la situación, sino la energía que derivamos al ponerle atención, al invertir en él, al hablar una y otra vez de la situación, sin más propósito que el de activarnos. No hay más que ver la cantidad de artículos de prensa, programas televisivos y entradas en las redes sociales dedicadas al drama para darnos cuenta de que, como decía una conocida, da vidilla engancharse a esta forma de asomarse al mundo.

Segundo, el drama distrae y detrae.

Te distrae de la vida, de tu vida y detrae de tus cometidos, de tus propósitos y del tema más importante: TÚ.

Y, por último, posiciona y te posiciona como víctima. Te coloca a merced de los acontecimientos, alejándote de tu capacidad de auto-liderarte de forma creativa y resolutiva.

Imaginemos que Claudia ha decidido limitarle las horas de juego en el ordenador a Javier, su hijo adolescente. Decide decírselo esa misma tarde cuando llegue del colegio. Mientras tanto se imagina a Javier enfadándose y a ella gritándole sus argumentos. Su diálogo interno comienza a cambiar, y ahora se convierte en «Aquí mando yo que soy la adulta» y así se lo comunica a Javier, advirtiéndole que ni se moleste en debatir, ni preguntar por qué. Y de esta manera le impone, sin diálogo, ni explicaciones su decisión. Claudia ha creado un drama cuando tenía la posibilidad de llegar a un acuerdo responsable con su hijo. Y ahora Javier crea su propio drama también como reacción.

Entonces, tenemos tres formas principales de crear drama:

  1. En nuestro pensamiento. 
  2. En nuestras conversaciones (tanto internas como externas). 
  3. En nuestros actos.

Aprendemos a engancharnos al drama porque parece (o nos dicen) que si no lo hacemos, carecemos de compasión o incluso de autoridad, como si la emoción y el drama fuesen inseparables. Pero no lo son. Y aquí hago la distinción clave: la emoción es la energía que nos mueve en la vida, mientras que el drama apunta al pensamiento distorsionado, a las historias que nos contamos acerca de los acontecimientos, a los enganches que empujan y tiran de nosotros.

El drama básicamente nos aleja de nuestro arrojo, del bienestar y de nuestro impulso creador. 

Reducir el drama innecesario en tu vida es una elección que habla de una orientación vital hacia lo que deseas CREAR. 

En inglés solemos utilizar el término “Drama Queen” para referirnos a la tendencia a crear drama de cualquier cosa. Todas las personas llevamos a una “Drama Queen” dentro.

Imagen: Autor/a desconocido/a

Deberías ver a la mía. Está jubilada (la pre-jubilé) pero de vez en cuando le da por resucitar y recrear alguna obra maestra.

Por suerte se me ocurrió asignarle una nueva ocupación.

Ahora está de jardinera. Le he encargado el trabajo de cultivar el jardín de mi mente y de aprovechar su talento y su creatividad para crear pensamientos más productivos y beneficiosos.

Claro que, como decía antes, a veces le da por resucitar viejas glorias y vuelve al papel de Drama Queen, pero le dura poco.

Crear una vida libre de drama no evita que experimentes adversidades por el camino, pero sí te conecta con tu paz, tu claridad mental y con la capacidad de decidir en qué dirección vas a encauzar tu energía.

A continuación detallo 7 pasos para crear una vida libre de drama:

1. Trae presencia a tus reacciones.

Nuestras reacciones impulsivas se caracterizan por la falta de presencia precisamente porque los impulsos son reacciones in-conscientes. Dondequiera que asome tu Drama Queen, tienes garantizado un nivel de inconsciencia. 

La próxima vez que tu Drama Queen (y los hombres también llevan una Drama Queen dentro) esté en su papel despotricando o alegando, presta atención a lo que te engancha, a las historias que te gusta contar (y contarte): los cotilleos, la crisis, el último acontecimiento con tu pareja. Y pregúntate lo siguiente:

(1) ¿Cuál es el beneficio secundario que recibo en este momento? ¿Activarme? ¿Un chute de energía? ¿Simpatía? ¿Atención por parte de otras personas? ¿Descarga? ¿Compasión? ¿Compañía?

(2) Aquello que busco (el beneficio secundario: energía, activación, atención, simpatía) ¿lo puedo crear de otra manera? ¿Cómo?

(3)¿De qué forma voy a parar esta conversación y centrarme en lo que quiero crear?

2. Re-decide.

En mi grupo Mastermind utilizo mucho el término re-decidir. Permítete tomar una nueva decisión sobre algo. Verlo desde una nueva perspectiva. Cuando re-decido, experimento una energía liberadora y renovada. ¡Pruébalo!

Cuando cambia tu perspectiva, cambia tu experiencia del mundo.

Adopta una mirada diferente sobre el asunto en cuestión. Activa tu curiosidad y explora. Recuerda que las situaciones se pueden percibir desde más de un enfoque. No es lo mismo decir “Estoy en paro” que decir “Estoy en un proceso de búsqueda activa para encontrar o crear un trabajo para mí”. Hasta en el lenguaje y en nuestra elección de palabras se asoma nuestra Drama Queen.

3. Evita alimentar al Drama Queen ajeno.

Cuando tu colega en el trabajo vuelve a sacar “el tema habitual”, guarda tu leña.Conviértete en escuchante, en observadora.

No todo necesita una reacción de tu parte. Simplemente respira y suelta la necesidad de intervenir.

Los seres humanos somos muy curiosos y por ello nos encantan las historias de vidas ajenas. Sólo recuerda que el cotilleo aviva el fuego del drama.

No soy muy amiga del concepto de “eliminar” y por ello no diré tanto que elimines a esas personas de tu vida porque a veces ni puedes (si trabajas con ellas), ni quieres (familiares o amigos cercanos) pero sí puedes elegir no participar cuando surge un tema de conversación en el que la Drama Queen cobra protagonismo. A veces con dejar de participar, tienes. No necesitas convencer a nadie de tu opinión. Con resolver el conflicto en tu interior es suficiente. Siempre podemos acordar aceptar las diferencias. Asígnale otra tarea a tu Drama Queen y aprovecha esa energía.

4. Aprende. A veces nos toca vivir circunstancias dramáticas y es importante aprender de ellas.

Sobre todo cuando tendemos a repetir lo mismo. A veces es nuestra propia Drama Queen la que aviva el fuego de nuestros reveses. Pero ese mismo fuego, si no lo avivamos de forma que lo engulla todo, se puede convertir en una luz que alumbre el camino a nuestra Sabiduría interna.

5. Apaga la TV.

Prácticamente todo lo que aparece en los medios se transmite de la forma más dramática posible.

Las cadenas televisivas necesitan inversores, los inversores necesitan de la audiencia para comprar sus productos, y así sucesivamente. Los magnates de los medios de comunicación saben que nuestra curiosidad humana nos hace gravitar hacia el drama, por lo que a menudo la verdad se sacrifica en el altar del melodrama.

6. Oriéntate a la proactividad.

Uno de mis clientes, llamémosle Pablo, se peleaba con su pareja cada vez que se acercaba el período vacacional. Cuando indagamos un poco en el contexto resultó ser que era un drama que había creado porque anhelaba tomarse unas vacaciones a solas pero temía que su pareja no le fuera a entender y que lo interpretara como que quería romper sutilmente la relación.

El drama era una forma de expresar su propio drama interno al no darse permiso para hacer lo que anhelaba.

Entonces invité a Pablo a orientarse a la proactividad. Así que, en lugar de esperar a las siguientes vacaciones, decidió abordar el tema con tiempo, para poder hablarlo con profundidad con su pareja. Finalmente Pablo se fue a hacer el Camino de Santiago solo y su pareja se fue a Nueva York con un grupo de amigos. Y ambas experiencias les enriquecieron tanto individual como colectivamente.

Al eliminar el drama (creado por el pensamiento), y orientarse a sus necesidades reales (viajar solo y seguir cultivando la relación de pareja) Pablo se elevó a sí mismo y, en el proceso, a su pareja a otro nivel de relación y acción.

7.  R…E…S…P…I …R…A.

Con ello quiero decir, respira literalmente cuando tu Drama Queen pasa a la acción. Observa. Escucha.

Y termino con una distinción que suelo tener muy presente en mi vida.

No es lo mismo el miedo consejero que el miedo carcelero.

El miedo consejero te avisa de un peligro inminente. No hay tiempo para dramatizar sino para pasar a la acción inmediata. Tiene que ver con el presente puro y duro. Si a tu lado ahora mismo aparece un perro ladrando y gruñendo salvajemente, no te vas a entretener en crear un drama. Tu prioridad será tu seguridad y la seguridad de las personas de tu entorno. Pasarás a la acción inmediata. 

El miedo carcelero, por otra parte, es todo drama. No tiene que ver tanto con el presente como con el pasado o con el futuro distorsionados. Por ejemplo, si pierdes tu trabajo y, pasado el shock inicial, tu enfoque está en la política, en la crisis, en la manipulación de los medios y de los bancos, te has enredado en el drama. Si tu enfoque está en crear un nuevo partido político, en crear una nueva fuente de ingresos, en aprender un nuevo oficio, en pedir ayuda, tu enfoque está en la acción inmediata y te has elevado por encima del drama. Tu Drama Queen está jardineando.

Minimizo el drama en mí. 

Cuando estoy enfocada y en calma, 

también lo está el mundo a mi alrededor.  

                               Cynthia Ruprecht Hunt

Gracias por tu Compañía.

Y mucha Luz en tu Camino.

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