Un mapa representa lo que sabemos en un momento determinado en el tiempo.

Pero los paisajes son vivos, fluidos y cambiantes.

En un mapa todo es evidente.

Pero un paisaje lo ofrece todo, lo evidente y lo oculto; un paisaje regala misterios por descubrir.

Un mapa está lleno de distorsiones, omisiones y generalizaciones porque se basa en nuestra limitada interpretación del paisaje.

Un paisaje está vivo, y emana orden y caos.

Los mapas pueden ser útiles en un momento dado.

Pero transitar por la vida con el mismo mapa, el mismo modelo del mundo, deriva en una experiencia restringida de la misma.

¿Qué pasaría si las restricciones actuales de algunos de tus mapas se desvanecieran?

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