De «las historias que nos contamos» a nuevas posibilidades

Oliver Wendell Holmes decía que muchas personas mueren con su música dentro porque en lugar de vivir pasan sus días preparándose para vivir y, de pronto, cuando menos se lo esperan… ¡puf!… se les acabó el tiempo.

Es maravilloso saber que siempre tenemos estas opciones: «prepararnos» para vivir o vivir plenamente. Pero, ¿por qué convertimos lo sencillo en complicado? ¿Por qué no vivir plenamente y punto?

Te parecerá extraño, pero yo me fijo mucho en los pies de las personas. Transmiten mucho, al igual que las manos. ¿Has visto alguna vez un pie acostumbrado a llevar zapatos puntiagudos o apretados?  El pie termina tomando la forma del zapato. El pie se amolda, o sea, convierte al zapato en su molde, y al final el pie se convierte en esclavo de su zapato, en lugar de lo contrario.

Con los seres humanos ocurre algo parecido: nos amoldamos a las historias que nos contamos y las convertimos en identidad. La identidad se convierte en nuestro zapato. Y nosotros en esclavos de dicha identidad.

Por ejemplo, nos contamos historias como «yo soy desorganizada», «yo soy un tronco para los números», «yo no sé relacionarme», «yo soy tímida», «yo no sirvo para… . ¡Incluso interiorizamos las historias que otros se han contado sobre nosotros!: «hijo, es que eres un irresponsable», «pobrecito, saliste a tu padre en eso de la lectura», «tienes la mente llena de pájaros, hija mía, mira que querer ganarte la vida con tu arte», e incluso lo contrario: «eres seria», «eres trabajador», «tú vas para ingeniera», «definitivamente lo de las leyes es lo tuyo».

Y esos moldes en los que decidimos consciente o inconscientemente habitar nos constriñen, nos deforman, y finalmente nos alejan de la vida plena que llevamos dentro.

El tema es que para poder experimentar algo diferente, esa imagen, ese molde limitante ha de desaparecer. Pero el problema surge cuando nos identificamos con la imagen a tal punto que haremos cualquier cosa para evitar renunciar a ella porque cuando esta desaparece, parece que algo en nosotros muere, de alguna manera, nos vaciamos.

¡Pero muere porque no es más que un pensamiento que, una vez desenmascarado, desaparece en su forma antigua para dar lugar a la nueva!

                  Fuente imagen: GLady

Piénsalo: ¿acaso no ha de permanecer un tiempo la oruga en el espacio oscuro de la crisálida y «auto-destruirse» con las enzimas proteolíticas para renacer convertida en mariposa?

O sea, para poder volar y elevarse al siguiente nivel, la oruga ¡ha de desaparecer!

Y sólo cuando desaparece esta forma obsoleta puede ese ser llevar una vida más elevada, una vida diferente.  Esto, aparentemente, no lo sabe la oruga. Pero la inteligencia infinita que permea todo en el universo, sí que lo sabe.

Y esa inteligencia es parte de ti. Eres tú. Inteligencia infinita contenida en un cuerpo y un cerebro finitos. O, mejor, un cuerpo y un cerebro finitos contenidos en la Inteligencia Infinita.

Por eso, hace algunos años, cuando creé el logo de Coaching Transformador, sabía que tenía que incluir una mariposa.

Gracias por tu Compañía.

Y mucha Luz en tu Camino.

About the author

Leave a Reply

Entradas Recientes

Categorías