Cómo crear más espacio mental

La ley de Segall afirma que una persona con un reloj sabe qué hora es, pero una persona con dos relojes nunca está muy segura

Algo similar ocurre con nuestra mente: cuanto más la llenamos de quehaceres, de proyectos y de acciones por realizar, más nos abrumamos.

De ahí la fábula que nos exhorta a vaciar nuestra taza para dejar espacio a lo nuevo.

Uno de los temas recurrentes en mis sesiones de coaching es la falta de enfoque claro.

Esto sucede cuando, por ejemplo, tenemos un proyecto en mente y comenzamos a realizar las acciones necesarias para llevarlo a cabo.

A menudo ocurre que nuestro propósito firme inicial se va diluyendo en distracciones por el camino.

Que si Facebook… Que si cinco llamadas de teléfono inconsecuentes… Que si la conversación sobre la crisis que no me llevó ni a mí ni a la otra persona a nada nuevo y productivo… 

Y así, lo que nace como una clara intención en el inicio de la jornada, del mes o del año, se va disipando como una nube de humo que no deja más seña que la huella de la frustración por haberme fallado a mí, y a nadie más que a mí, en lo que consideraba como un propósito claro.

Steve Chandler, uno de mis coaches favoritos, en su libro Time Warrior (Guerrero del Tiempo), propone un cambio en la manera de enfocar nuestras acciones que explico a continuación.

Y aquí le vamos a dar la vuelta a la tortilla y simplificar con un sencillo reencuadre.

Partiendo de la suposición de que ya sabes lo que deseas crear (me encanta la palabra «crear», está llena de posibilidades, ¿te has dado cuenta de que la utilizo con cierta frecuencia?) en tu jornada (o a más largo plazo), en lugar de hacer una lista de quehaceres, prueba hacer una lista diferente. Cortita. Sencilla. En un folio sin pretensiones. Toma un bolígrafo y la hoja.

Ahora anota tres cosas que te comprometes a NO HACER el día de hoy.

Y aquí puedes incluir cualquier actividad que te sacaba de tu propósito, que te distraía o que te generaba una sensación de incongruencia, porque sabías, al realizarla, que realmente preferías estar en otra cosa.

Por ejemplo:

– No conectarme a FB más de 10 minutos.

– No pararme a hablar con Claudia de los males de nuestro tiempo.

– No conectar el ¡ping! que me avisa de la entrada de un correo. 

Fuente imagen: beliefnet.com

Añade lo que sea pertinente para ti… Tú conoces mejor que nadie tus puntos flacos.

Ponla a la vista.

Mírala varias veces al día, para recordártelo.

Allí tienes tu lista de «Quenohaceres»

Y si la lista de tres te abruma, opta por UN sólo compromiso a la semana. De este modo lo practicas y puedes empezar a crear un nuevo hábito, dedicar más tiempo y energía a aquellos proyectos que sí te inspiran, y volcar tu entusiasmo en actividades que van a reportarte algo a ti y a aquellas personas a las que quieres dar servicio.

Por lo tanto, termino con una pregunta-coach a la inversa: ¿Qué te comprometes a NO HACER hoy?

Recuerda: con un solo reloj te basta.

Gracias por tu compañía.

Y mucha Luz en tu Camino.

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