Permiso para brillar: un lema-brújula para el 2016.

“This little light of mine,
I’m gonna let it shine”.
Canción de gospel infantil

Cenando en compañía en estas fiestas, un amigo de repente se puso serio y nos hizo la siguiente pregunta: ¿De qué forma va a brillar cada uno de ustedes en 2016? Se hizo un silencio primero, seguido de risas y finalmente la conversación derivó por el tema de los propósitos de año nuevo.

Pero yo me quedé pensativa, ponderando su pregunta. Mmmm… Brillar… Lejos de los tópicos sobre el brillo asociado al protagonismo social, a mí me evocó la responsabilidad que tiene cada cual de potenciar la expresión de su ser esencial.

Brillamos de muchas maneras, y no siempre necesariamente ante la mirada ajena. Hay maneras silenciosas de brillar. Recuerda alguna vez que alguien hiciera algo por ti, o por otras personas, de forma discreta. Esa persona brillaba y también hizo brillar a las demás.

Cuando trabajo con un Grupo Mastermind algunas de las personas participantes se incorporan pensando que pasaremos un año orientados a cumplir metas y objetivos, y que yo estaré siempre en las inmediaciones con un látigo, pronta a utilizarlo cuando alguien «no cumple».

Pero lejos de infantilizar a mis clientes, prefiero hacer las cosas de forma más creativa, aparte de que me gusta jugar, por lo que suelo proponer que cada persona escoja para el año un lema-brújula.

El lema-brújula consiste en escoger una sola palabra que te servirá de brújula durante un año o durante la temporada que tú escojas. Algunos de mis clientes han escogido como lema-brújula expresiones como “expandirme”, “conexión”, «deleite”, “aventurero”, “flexibilidad”, “auto-cuidado”. Recordemos que la brújula es un instrumento que, gracias a su aguja imantada, sirve para orientarnos y para no perder el norte. Pues de igual manera, nuestro lema-brújula sirve para orientarnos en nuestra experiencia vital. 

Este enfoque es bastante “zen”: es suave, acogedor y raramente chirría. El lema-brújula se me asemeja a una voz dulce que te susurra en el oído para recordarte periódicamente que eches un vistazo al camino y compruebes que ese es efectivamente el camino escogido. ¿Es necesario? No, pero es un juego divertido e inspirador.

Y es que, a veces, los propósitos o metas habituales (hacer ejercicio, adelgazar, pasar más tiempo con la familia, trabajar en lo que me gusta) suelen llevar inherentes un “debería”, y el deber a menudo va asociado a una cierta tensión interna, a un estrés, que hace que las personas eviten, en lugar de implicarse en, aquello que anhelan crear para sí.

Hace un par de años escogí como lema-brújula “crear”, pues deseaba experimentarme como creadora de manera más asidua de la habitual. Y así fue.

Prácticamente a diario pensaba ¿qué voy a crear hoy? Y al final del día, ¿qué he creado hoy? ¿Qué no he creado aún que me gustaría crear? ¿De qué manera estoy fomentando la creatividad en mi entorno?

De esta manera, experimentaba una mirada y una energía ante la vida mucho más livianas que las asociadas al hábito de generar una serie de propósitos inflexibles que mayoritariamente no se traducirían en realidad.

El lema-brújula se convirtió así en un juego que me permitía desarrollar toda una serie de acciones muy concretas y a la vez variadas entre sí. Ese año, siendo muy osada, creé varios caminos y proyectos profesionales nuevos, creé varias colaboraciones, me inicié al teatro de improvisación, creé nuevas actividades para mi familia, creé nuevas conversaciones con personas conocidas y desconocidas, ampliando así mi círculo de amigos y clientes, y más.

El año pasado, una de mis clientes, llamémosla Claudia, escogió como lema-brújula la palabra “disfrute”. Claudia se veía “muy seria” en todo: en casa, en su relación de pareja, con sus hijos, en el trabajo, con sus colegas y clientes. Su mirada hacia la vida estaba plagada de compromisos, reglas y deberías. Estaba abrumada.

Entonces buscamos un lema-brújula para una temporada. Yo veía que a pesar de esa tremenda seriedad, los ojos de Claudia desprendían una chispa pícara y se lo comenté. Al verse reconocida enseguida sonrió, y fue entonces que le propuse que encontrara esa palabra clave que expresara lo que quería crear en los diferentes ámbitos de su vida durante una temporada. Esta brújula le permitiría comprobar si estaba en rumbo o fuera de rumbo, si potenciaba esa pícara chispa o se perdía en una forma de estar rutinaria. En otras palabras, su brújula le indicaría si se estaba dando premiso para brillar o no.

Y así lo hizo. Al inicio de cada día se preguntaba: ¿De qué forma disfrutaré hoy de mi día? ¿Cómo contribuiré a que otros disfruten? ¿Qué dejaré de hacer/pensar que me aleja de disfrutar?

Y al final del día también hacía una comprobación: ¿Cómo he disfrutado hoy? ¿Cómo he contribuido a que otras personas disfruten?

El resultado para Claudia fue que comenzó a disfrutar más de cada día y de sí misma. Sus acciones le parecían más coherentes y no se sentía “condicionada” por la auto-exigencia, sino todo lo contrario: se experimentada empoderada y conectada con su ser esencial, con su chispa. Brillaba. Su vida laboral mejoró, así como su vida familiar y de pareja. Y sin una lista de metas y propósitos. Sólo un simple lema-brújula que le servía de trampolín para escoger el tipo de día, el tipo de relaciones y el tipo de acciones que deseaba experimentar.

¿Cómo escoger tu lema-brújula?

Explora primero: pregúntate en qué aspectos de tu vida deseas enfocar tu mirada, tu energía, tus acciones. Permite que tu sabiduría te sugiera hacia dónde apuntar. Olvida la perfección y date permiso para escoger imperfectamente. En este juego las reglas son flexibles y puedes cambiar tu lema-brújula por el camino. ¡Experimenta!

Por ejemplo, si te gustaría tener más dinero, tu lema-brújula podría ser una palabra que te inspire cada día hacia ello, como “vergel” o “abundancia”. En ese caso, cada día te plantearías diferentes formas de crear un vergel en tu vida y en la vida de otras personas (familia, clientes, colegas e incluso desconocidos).

¿Para qué escoger un lema-brújula?

El lema-brújula es un instrumento que te permite enfocar la conciencia y la atención, y dirigir tus acciones de manera creativa y coherente tanto para ti como para otras personas.

También puedes escoger un lema-brújula colectivo. Este año, mi hijo y yo hemos escogido como lema-brújula, “libertad”. Él es adolescente y necesita cada vez más autonomía, y yo necesito ser consciente de los aspectos de su persona que son independientes de mí como madre. El lema-brújula nos ha permitido tener una serie de conversaciones profundas y enfocar nuestras decisiones y acciones de forma diferente, para que ambos podamos experimentar la vida de forma cada vez más libre.

¿Cuál será tu lema-brújula para el 2016? ¡Me encantaría que lo compartieras!

Gracias por tu Compañía.

Y mucha Luz en tu Camino.

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